12 julio 2013

Cuando el pueblo se convierte en cliente



Este mundo en el que nos ha tocado vivir, ULTRA-CAPITALISTA y salvaje hay pocas cosas que no estén contaminadas por el dinero. Incluso la amistad o el cariño muchas veces lo está. Por eso, es una sociedad como esta como no se va a atacar la sanidad y la educación pública. ¿Su solución? Hacer de estos lugares otro campo para ganar dinero. Privatización y cambiar las palabras alumno y paciente por una sola, CLIENTE. No lo digo yo, a algunos políticos se les ha escuchado decir que ahí hay NEGOCIO. 

¿No vale ya de escuchar a políticos y algunos estómagos agradecidos por los medios de comunicación y sentir cada día que están contra nosotros? ¿De ver como hacen corporativismo? ¿De ver como Sí ayudan y excarcelan a los suyos a lo largo de los años y no tienen compasión de familia alguna?

La prepotencia es un signo característico de los que tienen poder. Se ven fuertes e invencibles (por eso hacen lo que hacen) y nos ven como sanguijuelas que solo queremos chupar del estado como si el dinero del estado no fuese el que nosotros ponemos. Lucharán por que ningún parado o dependiente cobre un euro mas del que debe, nos dirán que no tenemos consciencia y que por nuestra culpa estamos donde estamos. Que somos unos vagos, que debemos trabajar si nos lo piden hasta en Laponia sino que dejemos de cobrar la prestación por desempleo. O si no saldrá la hija de Carlos Fabra a recordarnos que somos los últimos de la fila así QUE NOS JODAN.

Cuanto es capaz de aguantar una sociedad bien adiestrada. Lo saben... y se aprovechan. Han conseguido que nos "individualicemos" y que si no nos afecta personalmente el problema pasemos de él.

Quizás ya sea demasiado tarde. Espero que no.

P.D: En la mayoría de países el ordenamiento jurídico considera a los políticos elegidos o nombrados como representantes del pueblo en el mantenimiento, la gestión y administración de los recursos públicos.

Dicho ordenamiento considera que un político debe VELAR POR EL INTERÉS GENERAL DE LOS CIUDADANOS y mantenerse dentro de una ética profesional de servicio al pueblo y no hacia sí mismo. La corrupción, el populismo, la demagogia, el sectarismo y la incompetencia son males que afectan en mayor o menor medida a la clase política de la mayoría de países.

No vale una ley de transparencia creada por los mismos políticos, es como la de buenas conductas de los bancos. Tiene que haber continuamente un órgano que los controle con mas intensidad que a los niños de un parvulario.

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